viernes, 27 de noviembre de 2015

Las cincuenta sombras del mundo literario...


Hace cuatro años, nada más y nada menos que cincuenta sombras comenzaron a pulular sobre nosotros. No había programa de televisión, radio, charla entre amigos, WhatsApps de madres del cole… que no sacaran a relucir las sombras; como todo en esta vida unos las denostaron tachándola de novelucha desmerecedora de ser considerada literatura, y otros la ponían por las nubes.

 Mala o buena, mejor o peor, y a pesar de su crucifixión por el sector más puritano, los cuales obviamente no habían bailado un tango con Malena, no conocían a Lulú, ni tampoco habían tenido un amor pasional con un turco…las cincuenta sombras nos ha traído al mundo literario mucho más que una trilogía, una película y un nuevo libro con la visión del ensombrecido.

miércoles, 25 de noviembre de 2015

Sueños robados.

Érase una vez que se era una linda tecleadora, ejem…ejem… quizás no era linda ni tecleadora sino tecleador ,pero teclear tecleaba. La tecleadora tecleaba y tecleaba sin parar, creando mundos imaginarios, personajes que hacían disfrutar con sus aventuras y desventuras, con sus amores y desamores… a lectores sedientos de vivir otras vidas, de dejar a un lado los problemas de cada día y sentir en sus propias carnes a las enamoradizas mariposas, buscar a la estrella más brillante, esa que te concede tu deseo más preciado… y así tecleando y tecleando sintiéndose capturada por sus personajes y queriendo regalarle ese momento de escape a sus queridos lectores le llega un correo:

¡Una editorial le manda un correo! ¡Una editorial que quiere publicarle sus historias!

jueves, 5 de noviembre de 2015

Yo procastineo, tú procastineas...


Mira que el verbito se las trae: PROCASTINAR. ¿Qué me dices del sustantivo?: PROCASTINACIÓN. ¿No me digas que no? Y tampoco me digas que  no procastineas...¡no me lo creo! Menos aún si, como yo, te mueves laboralmente por las RRSS. Espera ¿o acaso no sabes de qué hablo?

Comencemos por el principio...

lunes, 2 de noviembre de 2015

¿Por qué autopublico?

Sin duda alguna, el sueño de todo escritor es ver su obra publicada. Todos, sin excepción, soñamos con el momento de entrar en una librería y encontrarnos con nuestro trabajo expuesto en ella. No, ahora no me vengan con aquello que escriben porque les hace feliz. Sí, no deja de ser verdad, escribimos porque nos gusta y nos hace feliz, no me imagino a un escritor escribiendo por obligación, ¿o puede darse el caso dependiendo de la letra pequeña que no has leído al firmar un contrato?