martes, 18 de agosto de 2015

La del pirata cojo...

     
      
     Todos, absolutamente todos, hemos pirateado alguna vez: música, película, libro o una cartera que en vez de Carolina Herrera dijera Carolina Horrore… ¿Quién no le ha grabado un CD a un amigo? ¿Quién no ha pasado por el top manta en algún momento de su vida? ¿Quién no ha comprado una imitación de algún bolso de marca conocida?

        ¿O me van a decir que no son copias todos los Carolina Herrera, los Dolce Gabanna, etc con los que me cruzo cada día por la calle? ¿Acaso la crisis solo me ha tocado a mí?



           Yo soy la primera en levantar la mano en haber pirateado. ¿Saben cuántos libros leía semanalmente en la universidad? Una media de cinco, ¿saben cuántos de esos clásicos de la literatura inglesa y norteamericana han pasado por mi mano en formato libro? Ni la biblioteca de mi facultad tenía libros para todos los alumnos, ni era posible permitirse comprar cada uno de los libros, así que “fotocopia querida fotocopia”. Hoy hubiese sido más fácil, una descarga en internet y en unos minutitos lo hubiese tenido en mi reader.

         Con esto no quiero defender a los piratas, ¡ni mucho menos! Yo soy la primera que se cabrea al verme pirateada en no una, ni dos, ni tres… sino incontables páginas de internet.  Y me cabrea cuando alguien me dice:

                                      Nena, alégrate, si te piratean es porque vales…

           Esa fue la frase más oída y leída hace más de un año cuando me vi por primera vez pirateada. Tras el cabreo inicial y las risas de mi marido (en ese momento estábamos viendo una peli traída por los mejores bucaneros), respiré y me relajé; viendo el vaso, como siempre intento hacer, medio lleno.Pensé que no todo el mundo piratea, hay quien compra libros, y sobre todo hay quien si no piratea no puede leer. Cierto, mis libros cuestan no más de 4€ en Amazon pero no todo el mundo los tiene así que me lo tomo con Filosofía…

          Y sí, cierto, cabrea ver que alguien se lucra vendiendo tus libros, que se lo está llevando calentito mientras tú no ves un céntimo de algo que te ha costado tanto pero saben…casi me cabrea más cuando alguien se cuela en la página de mis seguidoras y clama a los cuatro vientos:

                             Quiero leer la trilogía Tres No Son Multitud, ¿quién me la pasa?

           O mejor cuando directamente personas que no me conocen de nada me escriben mensajes privados pidiéndome alguno de mis libros. Ja ja ja, ¡joder, por lo menos, dórenme la píldora primero! Ja ja ja…

      En resumen, me cabrea ser pirateada y mucho. Ostras, pirateen a Ken Follet que vende hasta en medio de las lechugas del súper, ja ja ja, pero si lo hacen, por favor, sean piratas de los clásicos al estilo Errol Flynn que sus pelis me molan y no piratuchos de agua dulce que se cuelan en páginas de lectoras y claman su botín a los cuatro vientos. Un poco de respeto que muchos de los que escribimos estamos en esas mismas páginas y vemos el trasvase de libros pasar por delante de nuestras narices. 

Muaaaaaaaaackis...muaaaaaaaaaackis

Elva Martínez 

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